

Autor
Ing. Sergio Andrés Murillo S., Ingeniero en Mecatrónica
El uso de sistemas SCADA en plantas de potabilización y tratamiento de aguas residuales surge de la necesidad de optimizar los recursos, a fin de garantizar la excelencia en los servicios que se brindan a la población, de allí que la continuidad, el control operativo y la trazabilidad se vuelven fundamentales en dicha labor. Seguidamente se presentan algunos hallazgos en relación con este tema.
La evidencia muestra que la automatización ha permitido mejorar el monitoreo en tiempo real, la gestión de alarmas y el uso de datos históricos para la toma de decisiones. No obstante, aún permanecen debilidades estructurales, como ausencia de políticas en temas de automatización; falta de estandarización en variables y nomenclaturas; y limitada disponibilidad de personal especializado en mecatrónica, electrónica y electromecánica para soporte y mantenimiento.
En términos de aplicabilidad, la automatización debe planificarse con un enfoque estratégico y multianual, es decir, no basta con incorporar instrumentación y software especializado; se requiere definir alcance, variables críticas, criterios de historización, soporte técnico y sostenibilidad operativa. Asimismo, resulta necesario consolidar equipos multidisciplinarios regionales que respalden la implementación y operación continua de los sistemas.
Marco normativo y lineamientos técnicos
Dentro de los aspectos normativos y de buenas prácticas internacionales en diseño de interfaces humano-máquina (HMI), se tienen referencias como la norma ANSI+ISA+101.01-2015 y la “Evaluación de tecnologías inteligentes para infraestructura hidráulica” publicada por el BID en el 2017, las cuales buscan avanzar hacia una estandarización en las instituciones.
Asimismo, dichos artículos determinan elementos técnicos esenciales para su uso e implementación, por ejemplo, definición clara de la necesidad operativa; mapeo de entradas, salidas y variables críticas; delimitación del alcance funcional y financiero; establecimiento de criterios de historización; definición de niveles de usuario y gestión de alarmas; y estandarización de nomenclaturas y codificación de instrumentos.
Adicionalmente, las buenas prácticas recomiendan mantener documentación tabulada de variables, alarmas y configuraciones, con el fin de facilitar el mantenimiento, la auditoría, la escalabilidad y la interoperabilidad futura.
Mitos y realidades de la automatización
La automación no es la solución a todas las problemáticas del sector de agua y saneamiento, sino que es una herramienta que se debe saber aplicar, ya que existen mitos y realidades que contrastan con la realidad. Entre estos se puede mencionar que automatizar todo garantiza por sí mismo eficiencia operativa o reducción inmediata de costos. La evidencia muestra que, sin planificación, personal capacitado y mantenimiento adecuado, los sistemas pueden perder operatividad y eficiencia con el tiempo.
Como realidad técnica, se confirma que la automatización aporta valor cuando responde a necesidades claramente definidas, integra al personal operativo desde etapas tempranas y se acompaña de una estrategia institucional. Automatizar no implica necesariamente complejidad excesiva ni dependencia total de energía eléctrica; en muchos casos, los diseños por gravedad continúan siendo soluciones confiables, complementadas con monitoreo estratégico.
En síntesis, la automatización debe entenderse como un medio para fortalecer la gestión del servicio, no como un fin en sí mismo. Su éxito depende de la planificación técnica, la estandarización y el fortalecimiento organizacional sostenido.

