Aspectos Constructivos

Ing. Civil. Juan Esquivel Dent

Su Gerente, Ingeniero Juan Esquivel Dent, opina que la empresa participó en la licitación para la Nueva Sede del Colegio por tratarse de una interesante obra multiuso para la que disponía de equipo adecuado, como una grúa torre de gran alcance y formaleta metálica. La oferta de CICISA fue del orden de diez millones de colones, con precios de 1978, fecha en que se licitó la obra. El contrato de construcción considera únicamente ajustes parciales en los precios de algunos materiales y de la mano de obra directa. En noviembre de 1978 se inició la construcción, con plazo para su ejecución hasta abril de 1981, incluyendo la totalidad de las obras exteriores y algunos trabajos adicionales requeridos.

A esa fecha CICISA concluyó las obras, aunque pequeños cambios de última hora y detalles de ebanistería mantuvieron unos pocos trabajadores hasta fines de julio pasado. Esquivel considera, que en la licitación sólo hubo dos ofertas porque la obra era sumamente compleja y delicada. Los acabados de concreto aparente, que no se permitían retocar, son un buen ejemplo. La obra requería mano de obra artesanal para empatar ángulos agudos con superficies curvas. Los andamios eran de triple altura para chorrear formas arquitectónicamente armónicas, pero constructivamente delicadas y de forzoso lento avance. En cuanto a lo difícil de la construcción, Esquivel añade que la obra requería mucha mano de obra calificada la cual durante 1979-1980 estuvo muy escasa. Se hizo aparente durante la construcción que algunos elementos como vigas y voladizos, se consideraron como un conjunto dentro del diseño estructural y no como elementos para soporte provisional durante la erección.

Al cargar vigas con chorreas de  los  pisos superiores, su comportamiento difería de la condición estructural cuando fuesen completas las vigas tensoras y losas del techo. Así las vigas críticas en flexión y torsión obligaron a mantener múltiples soportes y andamiajes desde el suelo hasta grandes alturas durante plazos muy superiores a los máximos usuales. Las losas reticularceluladas formando cielos aparentes requirieron formaletas especiales de fibra de vidrio que hubo que completar con forros de formica en las partes planas para lograr un acabado parejo. En general, el hecho de que todos los acabados, desde el comienzo del sótano hasta el más alto parapeto, fueran de concreto aparente al que no se permitía reparar, ni siquiera retocar, hizo del trabajo una continua y ardua tarea de difícil logro.

Por otra parte, en sus instalaciones electromecánicas, es una obra muy completa con instalaciones de estándares muy altos. Incluye o se prevén ascensores, subestación eléctrica trifásica, planta eléctrica de emergencia, sistema de bombeo doble con alternador automático, varios sistemas de ventilación forzadas, cámara de refrigeración, sofisticados sistemas y efectos especiales de alumbrado y demás componentes inherentes a una obra de esta naturaleza. Debido a la complejidad, y múltiples detalles de la obra, ésta llegó a tener un máximo de aproximadamente 160 trabajadores, sobre todo en la etapa de erección estructural y comienzo de acabados. Durante el resto del período de construcción tuvo un promedio de ochenta trabajadores de primer orden. La utilización de la grúa permitió obtener acabados excelentes ya que de usarse otro sistema, la movilización de las pesadas formaletas hubiera dañado las superficies.

El entrevistado manifiesta que para ClCISA,  los Ingenieros, el Superintendente y el Maestro de Obra encargados de esta construcción fue toda una experiencia, porque se conjugó en forma simultánea, su propia complejidad con la escasez de personal calificado y con la inflación galopante, a la que tan sólo se ajustaban parcialmente los costos. Se requirió un esfuerzo titánico para salir adelante, dentro de tan adversas circunstancias, manifiesta Esquivel Dent, ya que la obra en sí constituye un reto como logro profesional, empresarial, administrativo y técnico en todos sus aspectos. Algo digno de destacarse es que esta empresa únicamente subcontrató el sistema de ventilación forzada, ya que todo lo demás fue hecho por el propio personal de CICISA, incluyendo las instalaciones eléctricas y mecánicas, los trabajos de fontanería, de herrería y de ebanistería, así como colocaciones y acabados en general. Estimamos, añade, que la experiencia obtenida nos permitirá en el futuro realizar obras monumentales de similar envergadura y complejidad, pues ahora contamos con la experiencia que sólo se adquiere llevando a cabo una obra como ésta, la que difícilmente puede reseñarse o explicarse. Deseamos manifestar, indica finalmente, nuestra gratitud por la amplia colaboración que en todo momento recibimos del Colegio, de sus administradores y directores, así como de los señores inspectores y contralores.

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