
La historia de la arquitectura costarricense traspasa las paredes de sus edificios, ciudades o espacios públicos. El Colegio de Arquitectos de Costa Rica (CACR) es más que una institución que ha impulsado la profesión, es una entidad que ha promovido el pensamiento crítico y acompañado la transformación del país. Para entender esta trayectoria y, sobre todo, conocer cómo ha contribuido a definir la forma en que Costa Rica habita, crece y se proyecta hacia el futuro, hagamos un rápido repaso.
A pesar de que la fundación del CACR se consolidó en la década de 1950, sus raíces se remontan a principios del siglo XX. En el año 1903, se creó la Facultad Técnica de la República, que fue considerada el primer antecedente de la organización profesional en ingeniería y arquitectura del país.
La fundación de la Universidad de Costa Rica en 1941 y la creación del Colegio de Ingenieros marcaron el inicio de la profesionalización formal del sector construcción. Con la incorporación de la arquitectura y la creación del Colegio de Ingenieros y Arquitectos (CIA) en 1951, la disciplina empezó a tener un reconocimiento institucional dentro de los procesos de desarrollo nacional.
Durante las décadas de 1960 y 1970, la arquitectura costarricense se consolidó como una disciplina vinculada al crecimiento urbano y la modernización del país.
En 1971, con la creación del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos de Costa Rica (CFIA), el CACR pasó a formar parte de una estructura nacional que fortaleció la regulación, protección y proyección de la profesión.
Pocos años después, en 1976, se publicó la primera edición de la Revista HABITAR, una iniciativa editorial pionera, que abrió un espacio para documentar la producción arquitectónica nacional, difundir nuevas ideas y fomentar el pensamiento crítico. Con el tiempo, las memorias de congresos y bienales, y otras publicaciones institucionales se convertirían en el registro de la evolución de la arquitectura costarricense.
Como parte de ese impulso profesional, el Colegio de Arquitectos de Costa Rica creó espacios como la Bienal Internacional de Arquitectura y congresos nacionales de arquitectura, que se convirtieron en plataformas para el intercambio de conocimientos, la discusión de tendencias y la reflexión sobre los desafíos del entorno construido.
Junto con los congresos, consolidó una cultura arquitectónica basada en el debate, la investigación y la construcción colectiva de conocimiento, fortaleciendo así la proyección nacional e internacional de la arquitectura costarricense.
Del 2010 al 2020, el CACR participó en los procesos de transformación digital del sector construcción. Con el apoyo de herramientas como el sistema APC, para la gestión de permisos de construcción, contribuyó a modernizar los procesos administrativos, promoviendo mayor eficiencia, transparencia y control, en beneficio de las personas profesionales y de la ciudadanía.
En estos últimos años, el Colegio incrementó su mirada hacia los grandes desafíos contemporáneos, como el cambio climático, la resiliencia urbana, la accesibilidad en el espacio público, la equidad territorial y la inclusión social.
En la actualidad, el CACR crea vínculos con la sociedad mediante nuevas plataformas de diálogo y divulgación, como CACR Conversa, podcasts institucionales y diversos contenidos audiovisuales que acercan la arquitectura a públicos cada vez más amplios, transformando la disciplina en una conversación permanente sobre la ciudad, el territorio y la calidad de vida.
El legado del Colegio de Arquitectos de Costa Rica trasciende el ámbito profesional. Su historia es también la historia de un país que ha encontrado en la arquitectura una herramienta para construir bienestar, identidad y desarrollo.
El Colegio de Arquitectos de Costa Rica, desde la formación de las primeras estructuras institucionales hasta los desafíos del siglo XXI, ha acompañado la evolución del país. Hoy, al celebrar 75 años impulsando la arquitectura en Costa Rica, su legado continúa proyectándose hacia el futuro.

Cierre de Bienal de Arquitectura 2026
