

Autor: Brayan Atencio Fuentes, Ing. en construcción
Estudiante de la Maestría en Metodología y Gestión BIM de Proyectos, Construcción y Activos Inmobiliarios, en la Universidad Politécnica de Madrid.
Cuando se dice que BIM es una metodología reciente, es porque en Costa Rica se ha empezado a conversar del tema desde hace poco; sin embargo, en otros países más desarrollados, ya lleva años de implementación, incluso como requisito de licitación en obras públicas.
La metodología apareció en 1975 con Charles M. Eastman (Cañón Buitrago et al., 2024), quien es el padre del BIM, pero muchas veces se le llama BIM al uso de un software o a un CAD. Esto es conceptualmente erróneo, por lo que es importante definir qué es CAD. Cañón Buitrago et al. (2024) definen el término CAD como diseño asistido por computadora —en inglés Computer Aided Design—. El CAD también es confundido muchas veces con AutoCAD de la empresa Autodesk, por lo tanto, es asociado con software, lo cual en términos generales no está mal, pero el concepto queda de lado, aunque en el mercado hay más softwares que hacen CAD.
Una vez definido qué es CAD, le toca el turno a BIM. Antes de dar una definición de las diversas que hay —pero que convergen—, hay que delimitar el concepto de BIM, ya que este ha sido usado de manera repetitiva y, en ocasiones, se usa como un término de tendencia para referirse al modelo, y la conversación queda ahí. BIM es una metodología. Building Smart (s. f.), una asociación sin ánimo de lucro y líder en temas BIM, la define como “una metodología colaborativa para la creación y gestión de un proyecto de construcción. Su objetivo es centralizar toda la información del proyecto en un modelo de información digital creado por todos sus agentes”
Existen muchos softwares dedicados a la metodología, tal es el caso de Revit, de la empresa Autodesk; también Archicad de la empresa Graphisoft. Estos usan herramientas de colaboración para que todas las personas interesadas en el proyecto puedan ser parte de este, diseñen, visualicen, colaboren y vean información en tiempo real de lo que sucede en las diferentes etapas del proyecto —anteproyecto, ejecución y mantenimiento—; sin embargo, cabe resaltar que el uso de software no es automáticamente BIM, pero BIM hace uso de estos para la aplicación de la metodología.
Una vez aclarados los conceptos, es importante mencionar las diferencias entre ambos. Si bien es cierto que son claras, el mencionarlas permite concretarlos. Las siguientes son las principales:
- Al CAD se le debe actualizar o modificar localmente, es decir, a la hora de realizar un cambio, al archivo donde se trabajó, se le debe aplicar la observación y luego hay que compartirlo, o este queda solo para el responsable que lo hizo en su ordenador, lo cual posibilita diversas y diferentes versiones. En BIM, al modificar un elemento, automáticamente se actualiza en todo el proyecto y las personas interesadas pueden ver la modificación en tiempo real y su responsable, para que, en su defecto, pueda ser aceptada o rechazada.
- En un CAD, para extraer información como volumetrías o datos referentes al proyecto, se debe hacer de manera manual. En BIM, dado que se utiliza software de diseño y que almacena información, esta se extrae automáticamente.
- En el mercado hay muchas formas de hacer CAD que permiten renderizados; sin embargo, hay que usar herramientas extras y externas para llevarlo a cabo. Las herramientas que usa la metodología BIM generalmente ya traen contemplados motores de renderizados que permiten obtener vistas, y estas generalmente son aceptables para la entrega de productos.
- El uso de la metodología BIM permite integrar disciplinas múltiples, como MEP, estructuras, presupuestos, instalaciones, topografías y análisis energéticos, entre otras más, en un mismo modelo, no solo lo arquitectónico. Esto hace que el tiempo de diseño sea corto y la productividad sea alta, con análisis más certeros, colaboración más eficiente y que se pueda almacenar toda la información en un solo sitio. Los CAD, al realizar solo líneas, figuras y otras funciones geométricas, limitan esto a que cada disciplina del proyecto trabaje como silos y, en ocasiones, repitiendo procesos que hacen más grande la incertidumbre, aumentando la posibilidad de error (Cañón Buitrago et al., 2024).
Si bien es cierto que todo lo anterior parece una forma de posicionar a la metodología como la mejor opción de trabajo para el sector de la construcción, verla de esa manera es hacerlo de una forma banal. BIM va más allá de cambiar el paradigma actual —lo que no es incorrecto, ya que el sector de la construcción es una de las áreas con la productividad más baja en procesos y uso de tecnología—, representa buscar opciones para trabajar con eficiencia; integrar a todos los profesionales del proyecto en uno solo y no por partes; usar las herramientas tecnológicas que demanda el mercado y la competitividad; y, sobre todo, reducir esfuerzos y mejorar tiempos de trabajo.
Para finalizar, un tema muy importante es el costo entre ambas. Dado que BIM usa herramientas de colaboración (como nubes) y software con más funciones de almacenamiento de datos en los elementos, y estos suelen tener costos más elevados comparados con las herramientas del CAD, la etapa de la preinversión es más onerosa; no obstante, eso es verlo a corto plazo, y es por lo que el uso del CAD termina convirtiéndose en la zona de confort de la industria. La adaptación a BIM, por su parte, en términos de tiempo de trabajo y esfuerzo—, a largo plazo, devuelve beneficios que hacen que la preinversión retorne a la organización de múltiples maneras.
Dicho todo lo anterior, es imperativo resaltar que los CAD y el BIM no son lo mismo. BIM tampoco es solo modelar. Mientras que uno se utiliza para diseñar de manera asistida por computadora, el otro es una metodología de colaboración y desarrollo de proyectos que usa herramientas como Revit, que permiten almacenar datos en un modelo para llevarlo a cabo interactuando de muchas maneras con las partes profesionales involucradas.
Referencias bibliográficas
Cañón Buitrago, E. D., Vargas Vargas, W. E. y Benavides Zambrano, A. M. (2024). Metodología BIM, Conceptos y su Aplicación en Proyectos de Infraestructura Vial. ECOE Ediciones.
Building Smart. (s. f.). ¿Qué es BIM? Building Smart. https://www.buildingsmart.es/
