
Nacido el 6 de octubre de 1916 en San José, Costa Rica, el ingeniero Martín Chaverri Roig fue una figura clave en el desarrollo de la topografía y la geodesia del país. Después de sus estudios primarios en la Escuela Buenaventura Corrales y de cursar la secundaria en el Liceo de Costa Rica, cultivó una pasión por la topografía que lo llevó a obtener su licenciatura por correspondencia en 1939.
Su trayectoria profesional fue notable y diversa, y se destacó por su dedicación al desarrollo del catastro nacional.
· 1940: Inició su carrera en la Compañía Nacional de Fuerza y Luz.
· 1942: Colaboró con la Comisión Límites Costa Rica-Panamá.
· Trabajó en Tributación Directa y en el Ministerio de Gobernación, donde participó en el plan piloto del catastro jurídico, un proyecto crucial para la modernización del registro de propiedades en Costa Rica.
· 1945: Se unió al Instituto Geográfico Nacional, donde asumió roles de liderazgo como jefe de Triangulación; jefe de Cartografía; y, finalmente, jefe de Catastro a partir de 1951. Con el tiempo, llegó a dirigir el Catastro Nacional.
Como un «servidor social empedernido», el ingeniero Martín Chaverri Roig dedicó gran parte de su vida a compartir su extenso conocimiento académico, ejerciendo como profesor en la Universidad de Costa Rica (UCR) en materias sobre topografía, astronomía y geodesia; y en la Universidad Nacional (UNA), donde enseñó sobre valuación en la Escuela de Topografía, Catastro y Geodesia; además, colaboró con la Universidad Veritas y participó en la creación del currículo para el Diplomado en Topografía.
En 1978, el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos de Costa Rica (CFIA) lo reconoció como miembro honorario por sus valiosos aportes a la profesión. Por otra parte, también ocupó importantes cargos en las juntas directivas del Colegio de Ingenieros Topógrafos de Costa Rica y del CFIA.
En honor a su destacada trayectoria y su invaluable contribución al fortalecimiento de la ingeniería, hoy rendimos un especial homenaje póstumo al Ing. Martín Chaverri Roig, recordado no solo por su profesionalismo y ahínco, sino también por la sencillez y sabiduría que lo caracterizaron a lo largo de su vida.
