Techos fríos en aulas costarricenses

Autor:

Arq. Pablo Mora Fallas. Expresidente del CACR y Coordinador de la Comisión de Acciones Climáticas.

*Colaboradores técnicos en la información: Arq. Miguel Vega Vargas y Arq. José Alí Porras Salazar.

En el contexto del aumento de temperaturas en la región tropical, el CFIA y el Colegio de Arquitectos de Costa Rica impulsan una investigación que evalúa recubrimientos fríos como estrategia pasiva para mejorar el confort térmico, y el desempeño académico en centros educativos. 

Cambio climático y confort térmico: un desafío prioritario En el contexto mundial del cambio climático, donde el aumento de la temperatura en la región tropical constituye un factor negativo determinante para la obtención de confort térmico en los espacios, resulta imprescindible contrarrestar dicha situación mediante procesos de eficiencia energética e integración de estrategias pasivas en proyectos. Estas soluciones buscan mejorar la calidad ambiental de los espacios internos.  

Dentro de este tipo de iniciativas, los centros educativos (debido a la concentración de personas y los parámetros comprobados que vinculan la actividad metabólica con el tiempo de permanencia en los recintos) se convierten en escenarios prioritarios para reducir la temperatura interna y, en consecuencia, favorecer el desempeño académico a partir de ambientes climáticamente adaptados. 

El Código de Construcción para la Adaptación Climática 

En esta coyuntura, el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos de Costa Rica (CFIA), a través de sus cinco colegios miembros, lleva adelante la titánica labor de crear el ¨Código de Construcción para la Adaptación Climática¨, mediante investigación, inversión y ejecución de iniciativas orientadas a generar datos que permitan definir acciones concretas de adaptación en los diversos ámbitos relacionados con la arquitectura, la ingeniería y la construcción. 

El Colegio de Arquitectos de Costa Rica forma parte de este proceso y junto con el Laboratorio de Arquitectura Tropical de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica (LAT-UCR) y el Departamento de Sostenibilidad y Cambio Climático del CFIA, desarrolla la investigación “Mitigando el impacto del cambio climático en las aulas costarricenses: evaluación de los techos fríos como estrategia para reducir el calor”. 

¿Qué son los techos fríos? 

Los techos fríos, como elemento central de la investigación, deben cumplir dos principios fundamentales: reflejar la mayor cantidad posible de radiación solar —tanto la visible como la invisible— y liberar con facilidad el calor que absorben, disminuyendo así la cantidad de calor que ingresa al edificio. Una de las formas más accesibles de lograrlo es mediante la aplicación de recubrimientos especiales sobre la superficie del techo. 

Por ello, el objetivo del estudio es “evaluar el impacto de la aplicación de tres recubrimientos fríos en las condiciones térmicas interiores de las aulas en Costa Rica, como táctica para mitigar el aumento de las temperaturas debido al cambio climático, mediante el análisis de su contribución al confort térmico y a la reducción del uso de sistemas de refrigeración de alta demanda energética”. 

El proceso inicia con la selección de una muestra representativa de escuelas, considerando diferentes regiones climáticas y tipologías arquitectónicas. Una vez elegidas, se aplican los recubrimientos fríos en aulas de un mismo pabellón, mientras que una de ellas se mantiene en su estado original como referencia para comparar los resultados. 

El monitoreo, realizado mediante equipos de medición adquiridos para este fin, se mantiene constante durante la fase de investigación. Las variables por evaluar incluyen temperatura superficial, y temperatura y humedad relativa del aire, entre otras. Posteriormente, el análisis de datos recolectados permitirá cuantificar con precisión las diferencias de temperatura en grados Celsius entre las condiciones estudiadas. 

Proyección de resultados e impacto en el diseño arquitectónico 

Entre los resultados aplicables al diseño arquitectónico, se prevén beneficios como reducción de la temperatura interna; ahorro energético, al optimizar o disminuir los consumos; generación de espacios más favorables para el rendimiento académico, dado que se mejora el confort térmico; y creación de entornos educativos sostenibles. Asimismo, la disminución de la temperatura contribuirá a prolongar la durabilidad de los materiales, lo que a su vez reducirá los costos en mantenimiento. 

El CACR, como entidad y en concordancia con sus líneas de acción, difundirá los resultados al sector profesional, a fin de fomentar la aplicación de soluciones pasivas de climatización; incorporará criterios de confort térmico en guías técnicas; y apoyará la organización de eventos destinados a divulgar los hallazgos del estudio. 

En síntesis, la articulación entre profesionales de arquitectura, entidades como colegios profesionales e instituciones educativas y los responsables de la toma de decisión, resulta esencial para definir acciones concretas que se promuevan, adopten e implementen, con fin de generar espacios adaptados al cambio climático en beneficio de los usuarios y su bienestar, retomando así la esencia de una arquitectura más sostenible y eficaz.  

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